Si bailas con tu corazón, tu cuerpo lo seguirá
El pasado viernes 29 de Septiembre, arranqué el fin de semana asistiendo al Ecstatic Tao Dance "Abriendo capas". Y efectivamente, así sucede..., se abren capas y de qué manera!!.

Y bien.., ¿qué es eso?; me preguntan. Si te gusta bailar, es el mejor sitio donde la libre expresión no es juzgada ni etiquetada, más bien todo lo contrario. Me fascinó ver en cada uno de los allí presentes como lo que somos; tan diferentes, únicos, desnudándonos a la autenticidad que nuestro cuerpo expresa. Durante la sesión no está permitido hablar pero hay un lenguaje no verbal increíblemente rico e intenso a través de los movimientos, la mirada, los gestos, una sonrisa... Al comienzo te rodeas de personas desconocidas y al final, no les ves de la misma manera porque en realidad, has entablado comunicación con ellos!! les has conocido en una versión auténtica de ellos mismos!!. Una actividad perfectamente estructurada durante tres horas y donde la percepción del tiempo, cambia asombrosamente. Disfruté como una niña bailando de un lado a otro de la sala, algunas veces acompañada, saltando sin parar, buceando en la imaginación de algún personaje, abriendo el grifo de emociones contenidas...   

Gilipolleces!! piensan algunos... Claro!! no han vivido la experiencia. Al parecer existe un paralelismo entre los elementos de la música y las personas en cuanto a "cómo somos":
  1. el ritmo relacionado con la parte corporal
  2. la melodía con la parte afectiva
  3. y la armonía con la vida intelectual y de relación. 
Desde un punto de vista psicológico estos tres elementos son muy importantes porque se refieren a la parte sensorial, afectiva y mental del individuo.  La música despierta emociones al estimular centros cerebrales específicos, siguiendo un camino de interiorización que impulsa a manifestar sensaciones. La psicología de la música mira este proceso como algo holístico entre varios elementos como el cuerpo, mente, espíritu y emoción, contribuyendo al equilibrio necesario que debe existir entre estos elementos con el fin de brindarnos bienestar.  

En cuanto al cuerpo y el movimiento, la música contribuye al dominio y canalización de las emociones, permitiendo que  las personas ante la dificultad en la expresión de emociones y sentimientos, despierten sus energías latentes e impulsos.  Cuando movemos el cuerpo y lo dejamos llevar por las ondas musicales, se produce una conexión entre el mundo interior y el entorno, permitiéndole al cuerpo y a la mente estar en constante interacción recíproca, logrando la liberación y descarga de sentimientos a través del movimiento y de gestos corporales que finalmente, permite experimentar un goce físico y emocional. Esto explica el título tan apropiado "Abriendo capas".   

La energía del sonido que produce la música tiene la capacidad de generar una relajación inconsciente. Demostrado queda que el estado de meditación al que te induce la música, contribuye entre otras cosas a la normalización de la tensión muscular y la respiración, aumenta la cantidad de oxígeno en sangre, acelera la curación de heridas, mejora el funcionamiento del sistema inmune, alivia el dolor, disminuye el estrés, etc... Y a esa energía, ese algo que no se puede medir, ni cuantificar, solo se le puede llamar magia. La magia de la música.  

Aristóteles no tardó en descubrir que las melodías y los ritmos de la flauta fortalecían el cuerpo, mente y el espíritu. Platón sostenía que la música cumplía para el alma lo que la actividad física para el cuerpo.  Conviene recordar que no solo somos cuerpo y mente..., hay algo por ahí a lo que llaman espíritu y también forma parte de nosotros.

¿Gilipolleces?. Permítete y siente...Ahhh!! y no te olvides de encender la magia todos los días!!.


 
Documentación: "Realitas" - Revista de Ciencias Sociales, Humanas y Artes
Más información: www.tao-dance.com 

Agradecimiento: José Rodríguez - Facilitador sesión Ecstatic Tao Dance


¡Cuánto ha cambiado el deporte en tan solo unas décadas!! Su grado de aceptación y seguimiento lo han convertido en un entretenimiento al alcance de todas las personas. Este crecimiento tanto de practicantes como de seguidores ha alimentado el negocio creciente en este campo tan amplio. A lo largo de la historia, el deporte ha sido manejado como una práctica que ha marcado diferencias de sexo y clase social. Afortunadamente, la actualidad de la realidad deportiva es muy diferente a la de hace años atrás. Este cambio gradual en el tiempo se ha producido por una serie de hechos que han facilitado el acceso a la práctica y el consumo deportivo a todos los ciudadanos, así como la lucha por la igualdad de oportunidades entre sexos y clases sociales, la inclusión de las personas con discapacidades en el deporte paralímpico, la instauración de la cultura del deporte y la promoción en edad escolar como instrumento para la transmisión de valores sociales y hábitos saludables

Y aquí estamos, siendo testigos directos de cómo la igualdad de sexos en la práctica deportiva es una utopía del pasado convertida en realidad. A una velocidad de vértigo, la evolución de la sociedad hacia nuevas formas de ocio, han contribuido a la creación de nuevas empresas de ocio deportivo, ofreciendo un amplio abanico de servicios físico-deportivos para cubrir la demanda generada por los ciudadanos/as e, incluso, generando necesidades deportivas antes inimaginables para el gran público. Este cambio se ha visto acelerado por la visión mercantil de los empresarios que han visto un potencial mercado y más aún en el caso de las mujeres, un sector de población potencialmente consumidor de deporte y de todo lo que rodea al mismo (productos, equipaciones deportivas femeninas, espectáculos, etc.). 
Por tanto, nos encontramos con la ampliación del mercado de consumidores, aumentando las ganancias de las empresas dedicadas al mundo del deporte (marcas deportivas, gestores de servicios deportivos, nuevas tendencias, etc.) y en consecuencia, la introducción de la mujer en este campo. 

Somos testigos de cómo se va desmontando la creencia sobre la incompetencia o falta de capacidad de la mujer para realizar actividades físicas. Un largo camino que nos han ido abriendo mujeres valientes en la lucha histórica para la concienciación de la sociedad en la necesidad de otorgar la igualdad de oportunidades para tod@s.   Evidentemente, queda mucho camino por recorrer para conseguir la igualdad de oportunidades en cuestión de sexo, pues la huella que nos ha quedado grababa en la herencia de una sociedad patriarcal a lo largo de la historia, no cambia de la noche a la mañana.


Toda la luz que han traído estos cambios ha generado en contraposición, sombras en torno al deporte que nos invitan a la reflexión. La promoción deportiva es una ventana abierta a las oportunidades, pero también ha traído intrusismo e inseguridad en el sector. Una realidad que ya está puesta a debate y sobre la que se han tomado cartas en el asunto, aprobándose la próxima ley del Deporte en Madrid, cuyo fin es regular las profesiones deportivas, velar por el derecho de los usuarios para que reciban los conocimientos específicos y técnicas que fomenten una práctica deportiva saludable. 

Recibimos a través de diferentes canales de comunicación, una cantidad de información tan grande en torno al deporte, que nos somos capaces de digerir su abordaje. Víctimas de una sociedad de consumo y sometidos a estrategias de marketing manipuladoras, nos han hecho creer inconscientemente, que la realización de cualquier práctica deportiva es fácil, como si de un caballo salvaje se tratara, y estuviésemos lo suficientemente preparados y capacitados para domesticarlo por voluntad propia e incluso llegar a pensar que pudiera ser caballo ganador. Nada más lejos de la realidad cuando nos damos cuenta de que ese caballo tiene un tratamiento muy especial, nada fácil de domesticar, con características no tipificadas, sin manual de instrucciones….

¿De quién es la responsabilidad final de la mala práctica deportiva? Todos en conjunto somos responsables de lo que generamos. Todos los profesionales del sector, ya sean entrenadores particulares, de centros públicos o privados, consumidores, fabricantes y organizadores de eventos deportivos, nos enfrentamos a una nueva etapa en la que es necesario hacer un esfuerzo en la educación para la cultura del deporte, tomar conciencia de la responsabilidad que nos corresponde, siendo coherentes con la realidad, el tratamiento de la información y la imagen que transmitimos, siendo conscientes de que no se trata de cosas materiales, sino de la salud de las personas y esa, no se debe mercantilizar, sino mimar, cuidar y proteger.  

Pongamos por ejemplo el "running", un deporte que a priori, cualquiera puede practicar. Es fácil lanzarse a correr si calzamos unas estupendas zapatillas que amortiguan la pisada, la equipación de última moda, el pulsómetro que indica las calorías quemadas, distancia recorrida y velocidad alcanzada. Es fácil hacerlo si partimos con motivación, ganas de mejorar y conquistar todos los beneficios que supone adquirir un hábito de vida saludable. Ha sido fácil convencernos de que será sencillo hacerlo, pero la gran mayoría, desconoce que en la iniciación, hay que seguir una serie de indicaciones importantes. Por supuesto, no suele tenerse en cuenta cómo lo vamos a realizar, cuándo, en qué medida, qué objetivos, planificación y progresión vamos a seguir, sin tener en cuenta la edad que tenemos, nuestro estado de forma actual, la trayectoria deportiva anterior, si las expectativas son reales y lo que es peor, nos hacen creer que conseguiremos los objetivos de forma rápida. Esa inmediatez que hemos aprendido y a la que estamos acostumbrados, no se cumple en el caso de la práctica deportiva en la mayoría de los casos.

No respetar los principios para asentar las bases de una práctica deportiva saludable y adecuada en cada caso particular, conlleva a un alto porcentaje hacia el abandono de la actividad (lesiones, dolores, sobreentrenamiento, fatiga, estancamiento, falta de motivación,...) o a la práctica intermitente e ineficiente de la misma y los riesgos para la salud. Ciertamente, la tarea más difícil a la que nos enfrentamos cada día en todos los aspectos de nuestra vida; encontrar el equilibrio.


Este año la motivación deportiva va acompañada de un enfoque solidario,  así que más allá de los resultados, el tiempo y esfuerzos invertidos por voluntad propia y disfrute, hay una recompensa personal mayor aún cuando paralelamente se vincula a un proyecto beneficiado: Kenaly Nursery School.

Mi intención es darle otro sentido al tiempo de ocio, que no se trate únicamente de satisfacer mi ego personal. Me inspiran varias frases del premio nobel de la Paz Martin Luther King; "Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano" y "nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes perversos, como el estremecedor silencio de los bondadosos".

Ayer vi la película "Dunkerque" de Christopher Nolan, basada en la batalla que tubo lugar en la II Guerra Mundial. Me impactó muchísimo. No hay apenas diálogos, estremecedoras escenas sobre el  terrible acoso del enemigo que nos hacen comprender la supervivencia, el miedo, el deber y la solidaridad en circunstancias extraordinarias,  que motivan conductas desesperadas o perfectamente lógicas. Ante la imposibilidad de los grandes buques de la armada para poder realizar los rescates en la playa, se puso en marcha lo que sería llamado el "milagro de los barcos pequeños" o también el "espíritu de Dunkerque". Una ola de solidaridad recorrió los puertos británicos y todo tipo de pequeñas embarcaciones de poco calado como pesqueros, yates o barcazas, que eran más difíciles de alcanzar con las bombas. Gracias a estas embarcaciones pudieron realizar viajes desde la orilla para rescatar a los soldados y llevarles hasta los grandes barcos.

Una película para reflexionar.... La mayoría de nosotros, nos hemos acostumbrado a observar las injusticias ajenas con fría normalidad y sin apenas darnos cuenta, echamos la mirada atrás pensando que solamente los gobiernos y las naciones tienen capacidad para hacer y deshacer, para solucionar los grandes problemas mundiales como el hambre, las injusticias,.... No es fácil cambiar o transformar políticas mientras no cambien los dirigentes aferrados al poder y los intereses que benefician a unos pocos y perjudican a muchos. Pero subestimamos nuestro poder, el poder de los pequeños ciudadanos, el poder que podemos ejercer si nos juntamos en una acción común, como en el "espíritu de Dunkerque". Una idea que pudiera resultar a priori imposible y descabellada, consiguió sacar a miles de soldados de una muerte segura. Abandonarlos a su suerte hubiese sido una terrible crueldad. La misma terrible crueldad que supone que miles de personas, tengan que vivir condenados a una vida sin dignidad y a una muerte evitable.

En Kenaly Nursery School, gracias a la ayuda de muy pocos, se ha conseguido levantar una escuela, levantar un muro a su alrededor y una puerta de acceso. El siguiente paso es que tengan agua adquiriendo un depósito, una bomba accionada con energía solar, construir un pozo,...
Desde aquí lanzo una invitación para unirse a este proyecto que cree en la educación como motor para el desarrollo. Si conseguimos que se aunan pequeños esfuerzos, más vidas favoreceremos, más vidas salvaremos. Aunamos nuestros corazones latiendo al tiempo de una causa, como si se tratara de un gran tambor que puede cambiar el destino. Ese tambor lo toca "Dios".

En el gráfico adjunto a continuación,  presento el informe las pruebas en las que he participado y los importes de las inscripciones subvencionadas al 100% por los organizadores/patrocinadores y que irán destinados para este proyecto en África. Un total de 275 euros que sumados a la aportación anterior de 117,10 euros, suman 392,10€. Una cantidad insignificante pero que allí, es de gran ayuda.









Desde hace unos pocos años, el mindfulness se pone en práctica en empresas y también en algunos colegios e institutos españoles, tanto públicos como privados. Cada vez hay más regiones de España que incluyen en sus aulas programas de educación emocional y mindfulness (El Gobierno de Canarias ha sido pionero al implantar una asignatura obligatoria y evaluable que se llama Educación Emocional, iniciativas como el como el “Programa Aulas Felices” en Aragón, el “Programa Treva” en Cataluña o ”Escuelas Conscientes” en la Comunidad Valenciana. En Madrid, se han impartido talleres en algunos colegios públicos y está presente en centros privados que utilizan pedagogías alternativas, pero su grado de expansión en España es aún es muy reducido. Los expertos calculan que se imparte de forma sistematizada en unos 200 centros públicos, lo que viene a suponer en torno al 1% del total. Aún estamos lejos de la expansión que ha experimentado el mindfulness en EEUU, en Holanda o Australia, donde el Gobierno quiere incluirlo en el currículo escolar para 2020. 

Transmitimos a los niños cantidad de conocimientos y aplicamos multitud de herramientas para que aprendan, pero a veces nos olvidamos de lo más importante: le
s transmitimos nuestra manera de ser. Los niños son muy sensibles y fácilmente podemos comprobar que no viven desde el intelecto, sino que lo hacen desde sus sentimientos, desde el corazón. Lo más importante que podemos ofrecerles es nuestra presencia, nuestra tranquilidad, nuestra amabilidad y nuestra paz. Pero para poder transmitir todas estas cosas necesitamos practicar.  

¿Por qué un niño necesita meditar?, ¿están tan estresados? Lo cierto es que parece que se le da más valor a la adquisición de conocimientos y sacar buenas notas que el hecho de que un niño aprenda a gestionar sus emociones como la frustración, el enfado, a resolver un conflicto o a saber disfrutar de lo que están haciendo. Por otro lado, vivimos en una sociedad expuesta a cantidad de estímulos como son los móviles, redes sociales y videojuegos. Chicos multitarea que hacen varias cosas al mismo tiempo como desayunar y ver la televisión, lavarse los dientes mientras buscan música o chatean con sus amigos. En definitiva, sufren y sufrimos una alteración de nuestra concentración y los niños, no son más que un reflejo de sus padres. Mindfulness para aprender a disfrutar del momento presente, de tener atención plena en lo que se está haciendo, aprender a introducir momentos de parada, enseñar a que se puede estar en silencio sin hacer nada.
Los programas de educación socioemocional son capaces de cambiar y mejorar nuestro cerebro gracias a la neuroplasticidad. A través del mindfulness, se profundiza en estas dimensiones emocionales que construyen el carácter humano, fortaleciéndose los circuitos cerebrales responsables de la atención, el autocontrol, la empatía, la compasión, aceptación, la tolerancia o la resiliencia ante las situaciones cotidianas generadoras de estrés. En los tiempos actuales en los que los niños están tan sobre estimulados, enseñarles a calmar la mente y centrar la atención desde etapas tempranas afectará positivamente a su salud y bienestar a largo plazo y mejorarán sus relaciones personales y sus resultados académicos. Y esa es la esencia del aprendizaje, el que nos capacita para la vida y nos permite ser mejores personas. En el fondo, todo se reduce a que la enseñanza y el aprendizaje constituyan experiencias felices. Afortunadamente, nuestro cerebro lo hace posible. 

Mindfulness, o lo que vendría a ser "atención plena", es una técnica de origen budista, adaptada a nuestra forma de vida occidental por Jon Kabat-Zinn (2013), basada en una práctica de meditación terapéutica que ayuda a reducir el estrés. Es una práctica que comienza prestando atención a la respiración para centrarse en el aquí y ahora, y no en lo que podría haber sido o en lo que podría ser. El objetivo final es crear suficiente distancia respecto a pensamientos y emociones, para observarlos sin reaccionar inmediatamente. En los últimos años esta técnica se ha convertido en una forma de tratar a los niños y adolescentes con TDAH o con síntomas como la ansiedad, los trastornos del espectro autista, la depresión o el estrés, con un alto grado de éxito.

Diferentes científicos han confirmado sus efectos positivos sobre la salud mental y el bienestar. Pero además, en las escuelas donde se ha implementado, el 90% de los niños ha mejorado su capacidad de llevarse bien con otros niños Alrededor del 80% eran más optimistas y habían mejorado el concepto de sí mismos, el autorregulación y la autogestión, tres cuartas partes de los niños mejoraron su capacidad de planificación y organización, y la misma cantidad había tenido un mejor control de los impulsos y menos reactividad. 

Como ya hemos señalado anteriormente, resulta muy difícil para los niños y jóvenes de hoy (adultos también), conectar con ellos mismos para saber lo que sienten, en un entorno que continuamente mira hacia fuera, que está lleno de distracciones y estimula sin cesar la multitarea. Al estar desconectados de su experiencia interior, les resulta más difícil tomar decisiones que realmente les beneficien a ellos mismos y a los demás y la vida se vuelve complicada y estresante. En estas condiciones es más difícil aprender las materias que se imparten en el colegio, experimentar relaciones sanas y satisfactorias y tener una vida interior profunda que les ayude a estar en contacto con lo mejor de ellos mismos.

La práctica del mindfulness no es otra cosa que acostumbrarse a un estado mental más presente, abierto, atento… que consecuentemente se torna más sereno, reflexivo y compasivo. El programa de “Mindfulness en la educación” tiene por objetivo enseñar esta habilidad o forma de ser, a través de técnicas cortas y conceptualmente simples, expuestas en un lenguaje que los niños pueden entender. Una vez interiorizadas, se trata de repetirlas en momentos cortos durante el día. Algunos de los beneficios derivados de esta práctica son una mayor capacidad de concentración, el aprendizaje de la gestión emocional y control de los impulsos, una mayor capacidad reflexiva, una mayor empatía y compasión, entre otras cosas.

Mindfulness no es perder tiempo de clase, es una inversión para que haya mejores condiciones para aprender y enseñar.

Tanto niños como adultos podemos beneficiarnos de ello pero sobre todo, iniciar su aprendizaje desde la infancia. Este descubrimiento en mi vida, me impulsa para desarrollarlo profesionalmente enfocado a "Actividad física + mindfulness" en centros educativos y empresas.  


Cualquier interesado en ampliar información referente al programa puede ponerse en contacto privado en: paloma@enphorma.com





Me apasiona el deporte y todos los valores que se desarrollan en su proceso de aprendizaje. Y a pesar de que es una potente herramienta educativa, de forma bastante habitual e inconsciente, se consigue el efecto contrario. Puesto que recibimos informaciones contradictorias respecto al deporte, somos incapaces de ver las diferentes vertientes, enfoques y posibilidades que brinda el deporte en general y lo que es más importante, nos encontramos ante una educación que en demasiadas ocasiones, genera el abandono de jóvenes deportistas. ¿Sabemos dar el enfoque correcto a la educación deportiva en edades tempranas?.

Por un lado,  tenemos una cara de la moneda que representa a  aquellos deportistas y organizaciones que anteponen la victoria o el triunfo como objetivo, por encima de la salud, la educación o el divertimento. Son aquellos que están dispuestos a hacer trampas, a usar la violencia incluso, dentro y fuera del terreno de juego, para lograr una victoria. Pensemos en un fútbol hiperprofesionalizado y fanatizado, o en el problema del dopaje entre los profesionales de los deportes muy exigentes, como el ciclismo,...La otra cara de la moneda es el deporte que educa utilizándolo correctamente para dicho fin, por encima de objetivos deportivos o intereses profesionales, cuando está dirigido y desarrollado por educadores, técnicos deportivos y sobre todo, atendiendo de forma particular, la disposición natural de cada niño hacia el deporte pero también, a sus intereses y habilidades personales.
La competición como fuente de
motivación y superación

Dejando a parte el deporte de alto rendimiento, durante la etapa infantil es necesario dejar aparcados los valores tradicionales del deporte (centrados en las aptitudes del deportista), pues la trascendentalización del deporte, favorece el abandono en jóvenes deportistas. El abandono deportivo viene casi siempre, 
cuando las expectativas del deportista no son satisfechas a lo largo del proceso de aprendizaje. Hay que tener en cuenta que cada niño en particular tiene sus propias necesidades, intereses y preferencias.

Cuando un deportista se enfrenta a una situación competitiva, la falta de autoconfianza se convierte en un factor importante asociado al abandono deportivo. De ella parte un estado de ansiedad normalmente asociado a metas poco realistas o inalcanzables y relacionadas con la comparación con otros deportistas.  Cuando este estado de ansiedad es superior al nivel de tolerancia del niño, acaban apareciendo sensaciones negativas que le llevan al abandono deportivo. 

Otros motivos destacables que favorecen el abandono de la práctica deportiva, está relacionado directamente con padres y madres que consciente o inconscientemente, anteponen la incorporación de los hijos al deporte como hábito saludable por razones de falta de tiempo, la elección de otras tareas o el fracaso escolar

Todos deben sentir que son ganadores, independientemente
del resultado obtenido
Tengo la suerte de trabajar con niños. La misma vida y ellos, me enseñan continuamente que en todos esos actos de naturalidad, nos saltamos lecturas importantes por el camino. Es imposible definirse a uno mismo si continuamente andas comparándote con los demás. Cada persona es única y lo mejor que podemos hacer dejar que sean ellos mismos, generando confianza, respeto y aceptación.  Nosotros les mostramos el camino, les orientamos y les enseñamos, pero ellos eligen la manera en que quieren vivir el deporte (deporte recreación-superación o competición-alto rendimiento). En la iniciación deportiva, es importante orientar el proceso de aprendizaje hacia el dominio de la tarea, sin valorar excesivamente el resultado de la misma, garantizando que el éxito de una actividad físico deportiva, sea consecuencia del esfuerzo efectuado en el aprendizaje de la misma. De esta forma, conseguimos mayor motivación, diversión, satisfacción e interés hacia el deporte. 

No importa que sean de equipos diferentes:
Compañerismo y generosidad frente a individualismo

Afortunadamente, cada vez son más las escuelas deportivas que se centran en la valoración de las actitudes que promueven la estabilidad, la tolerancia, la integración y la cohesión social. Desarrollando actitudes de solidaridad, frente a competitividad, destreza frente a fuerza, tolerancia frente a agresividad, escuchar y comprender frente a discusión, consenso frente a imposición, afectividad frente a rudeza, orden frente a desorden, creatividad frente a rigidez. Este tipo de valoración se centra en las actitudes, valores y normas del contesto en el que se desarrolla dicha formación deportiva.

Entonces, ¿qué ocurre con las competiciones? ¿son sanas? Bien enfocadas, claro que lo son. Una competición es como un examen; ese que nos mantiene motivados, en alerta para no bajar la guardia y trabajar sobre los objetivos que queremos conseguir. Obtener una medalla por la excelencia en el resultado, no debe restar importancia al resto de deportistas que también se han esforzado, han llegado hasta el final dando lo mejor de si mismos, superando el examen. y lo que es más importante, habiendo disfrutado.  
Atendiendo la disposición natural y personal de 
cada niño, fomentando la competitividad sana. 


Una educación sana en el deporte fomenta una vida saludable, así como el desarrollo personal y social.

Dando valor y atención al respeto hacia el deporte para todos.
Dando valor, atención y respeto al cuidado de su salud.


El deporte educa para la vida, fortalece cuerpo y espíritu



 

Triatlón Popular de Madrid - Casa de Campo 2017
Fotos: Cortesía de Enrique de Castro (Edecast)
Protagonistas: mis hijos Jimena y Nicolás, Eneko compañero de equipo y Sara, amiga de Jimena (Triatlón Sin Fronteras)
Anécdotas: Nicolás, debutando en su categoría y tercer puesto. No sabía colocarse el dorsal y se lo colgó al cuello. Es fuerte y competitivo por naturaleza. Sólo tenía que hacerlo lo mejor posible pero el quería ganar. Jimena se dio un golpe en el pecho el día anterior, así que estaba dolorida. Le recomendamos abandonar en la carrera si tenía dolor pero a pesar de las molestias, quiso acabar. Su compañera de otro equipo, quiso ayudarla hasta el final. Me emocionó ver reflejados los valores de esfuerzo, superación, generosidad, compañerismo y una gran sonrisa al terminar.
Hoy es el momento perfecto para escribir; viernes tarde, sola en casa, algo poco habitual por cierto, con buena música de fondo, aparcadas todas las obligaciones y preocupaciones y lo que es más importante, con mucha motivación, tema que viene acompañando a esta entrada; la motivación como sentido de la vida. Puede que intuyas un rollo patatero, aunque si no me equivoco, será más bien todo lo contrario.... 

Como dijo el psicoanalista Erich Fromm, el sentido de la vida no es más que el acto de vivir en uno mismo. Cómo experimentamos cada una de las horas, los días, los meses y los años, moldea el propósito de nuestra existencia, y este a su vez, el el responsable de sentir plenitud. Tal y como avalan los estudios numerosos estudios científicos, el propósito incide en nuestra salud. Hace muchos años que la Comunidad Científica Internacional trabaja para ver hasta dónde el estado de la mente influye en el del cuerpo, un pack indisoluble e hiperconectado. Una de las conclusiones más sorprendentes es que el hecho de vivir motivado, influye hasta en los genes. Steve Cole, profesor de Medicina y Psiquiatría de la Universidad de California en los Ángeles, lleva años estudiando cómo reaccionan nuestros genes ante el estrés y cómo sentirnos bien mentalmente incide en el genoma. 

Para realizar el estudio, Cole distinguió dos tipos de bienestar psicológico:
  1. Uno vinculado a los eudaimonistas, (difícil de recordar este nombre), poseedores de una motivación que da sentido a su existencia.
  2. El hedonista, que básicamente, obtiene satisfacción de la constante autogratificación, especialmente a través de la búsqueda y posesión del placer material y físico. 
Cole descubrió de manera inesperada que, mientras el perfil genético de los eudaimonistas es favorable a las cédulas del sistema inmune (potencia niveles bajos de inflamación y una fuerte expresión de genes vinculados a los anticuerpos), el hedonista se manifiesta de forma contraria, es decir, alta inflamación y baja expresión de los genes antivirales y anticuerpos. ¿Cómo puede ser si ambos grupos mostraron el mismo nivel de felicidad?. Seguramente, opina Cole, la actitud de los primeros les lleva a vivir con más tranquilidad, con todos los beneficios que esto conlleva. Los hedonistas, en cambio, parece que viven con mucha más presión, lo que les acarrea estrés. Y este, entre otros muchos prejuicios, puede dañar los telómeros, los extremos de los cromosomas cuya función es evitar daños en el ADN, haciendo que envejezcan antes. Los placeres hedonistas, son como calorías vacías que no aportan nada y no contribuyen a beneficiarnos físicamente. Todo indica que a nivel celular el cuerpo responde positivamente al bienestar psicológico basado en el sentido de conexión y el propósito.

Si has leído hasta aquí, quizá ya hayas pensado qué tipo de motivación tienes, quizá una mezcla de ambas... Bien. Aunque todos los indicios científicos apuntan a que tener un propósito en la vida nos beneficia y mucho, es evidente que no todo el mundo se apasiona por las mismas cosas, y que no todas despiernan el mismo grado de pasión ni de bienestar. Según explica el psicólogo Jonathan García-Allen, hay distintas maneras de clasificar las motivaciones:
  1. Motivaciones extrínsecas e intrínsecas. Las primeras son externas al individuo y a la actividad que realiza. Por ejemplo, alguien puede trabajar o estudiar mucho porque lo que le mueve es ganar dinero o el reconocimiento social. Las intrínsecas, proceden del interior de la persona, la cual no espera ninguna  recompensa externa. Se asocia a los deseos de autorealización y de crecimiento personal. La experimentan entre otros, aquellos que trabajan para el bienestar de la comunidad o que forman parte de un equipo deportivo.  
  2. Motivaciones negativas y positivas, en las que la propia actividad es la que genera un estado de bienestar. Las negativas, de forma opuesta, espolean a las personas a emprender una acción para evitar una consecuencia negativa, como  puede ser un despido, un fracaso, un castigo o una frustración.
  3. Una tercera clasificación las ordena en base a aquello que las estimula: así, se habla de motivación por logro (cuando el fin es el que mueve a la persona a vencer un desafío concreto ante si mismo), por competencia (si el detonante es ser considerado el mejor realizando un determinado trabajo) y por afiliación (cuando la cooperación y el trabajo en equipo son el principal estimulo).
Lo que importa en realidad, es comprender que todos nosotros somos susceptibles de sentirnos motivados. Cualquier persona en cualquier circunstancia, aunque sea de sufrimiento extremo, puede aferrarse a una razón para vivir. El neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl, quien sobrevivió en varios campos de concentración nazis (recomendable lectura de su libro "El hombre en busca de sentido"), en base a su formación y su propia experiencia, creo un tipo de psicoterapia, la logoterapia, basada en la idea de que la motivación más importante del ser humano es precisamente esa: otorgar un sentido a la vida en cualquier situación.     

Estar sano es motivador, y estar motivado mejora la salud. Cuando estamos motivados percibimos que tenemos el control sobre diversos aspectos de la vida, sobre los cuales sentimos que podemos influir. En paralelo, toleramos mejor aquellas situaciones que no dependen de nosotros. Esto nos ayuda a ser más resilientes, más capaces de adaptarnos ante situaciones adversas y salir de ellas transformados en positivo.  En definitiva, tener una o varias razones para vivir nos anima a ocuparnos de nuestra vida en lugar de preocuparnos por ella. Escucharnos es esencial. Es básico conocer nuestros deseos, valores y necesidades para poder seguir hábitos saludables que favorecen la experimentación plena del día a día y convertir aquello que nos limita en oportunidades. Tener algo por lo que vivir y ser fieles a nuestros valores nos encamina hacia la senda vital que más nos encaja, y eso siempre redunda en una mejor calidad de vida. Sin duda, es un proceso a lo largo del cual hay que "hacer espacio en nuestro interior". Es decir, eliminar lo superfluo y centrarse en trabajar en pro de nuestras íntimas y verdaderas prioridades. Entonces sucede que a partir de un mínimo en el que se cubren necesidades básicas, el incremento de bienestar material no parece tener demasiado efecto en el índice de felicidad de las personas

Cuando nos encontramos realizando aquello que nos motiva, olvidamos los problemas y ni siquiera nos acordamos de si estamos hambrientos o cansados. Toda la conciencia, todo nuestro "hardware" se invierte en la concentración que necesitamos para hacer eso que nos parece tan motivante y nuestro yo, queda en "standby". Es lo que se llama  " el estado flow" o "el estado de flujo", en el que lo importante es la tarea no el objetivo. Alcanzar con frecuencia esos estados de fluidez pone en orden nuestro caos interior, nos hace fuertes ante las adversidades y nos protege de trastornos físicos y psíquicos.    

En mi caso particular, todo esto cobra sentido echando la vista atrás, cuando hace ya algunos años, viví una época en la que arrastraba invierno tras invierno, largos procesos catarrales que curaban y volvían de nuevo. Esta época coincidió con un proceso de crisis personal/laboral y después de bastante tiempo, tras esos momentos de hacer espacio en mi interior, descubrí que mi propósito no estaba definido.  Así que tras mucho reflexionar e indagar en mi proceso personal y trayectoria vital, decidí actuar. En definitiva, fui encontrando poco a poco la motivación y por ende, todos los beneficios que se han descrito anteriormente. Es más, no he vuelto a coger un resfriado desde entonces, sintiéndome más energética. Puedo decir que si!!! estar motivado, mejora la salud!!!.   

Como decía Dory, el pez de la película "Buscando a Nemo", parece que lo más importante en esta vida es recordar que, pase lo que pase, lo que hay que hacer es... ¡seguir nadando! porque llegará un día en el que moriremos pero el resto del tiempo estaremos vivos. Lo que realmente da miedo no es morir, lo aterrador es no poder vivir plenamente.

Encuentra tus motivaciones, disfruta del aquí y el ahora ...., mañana, quién sabe qué!!!


Fuente de Información: "La revista del bienestar de El País", nº 35 Mayo