El deporte es una lucha contra los límites. Una referencia hacia la lucha o confrontación que nada tiene que ver con la agresividad o violencia.

Confrontación significa que hay oposición y también una dualidad pues siempre se hará contra algo, alguien, o contra sí mismo. En esa lucha radica su esencia, su razón de ser, incluso si se desarrolla en un ambiente lúdico y recreativo. Incluso el  deportista que practica su actividad física en soledad, se marca expectativas, objetivos,... mantiene una lucha muy íntima que no trata de ganar o perder y cuya respuesta está únicamente dentro de si mismo. La verdad se esconde en nuestro interior y por eso, el deporte es una herramienta para conectarnos con nuestro yo más íntimo, aunque a muchos esto les resulte una patochada. Al final, el éxito o el fracaso, la victoria o la derrota no dependen necesariamente del resultado final, sino de haber encontrado la armonía entre cuerpo, mente, espíritu y naturaleza (cuando la actividad se desarrolla en ella). Todos tenemos límites físicos, psíquicos, sociales o espirituales y los que en definitiva, nos hacen vulnerables. Pero también los que nos impulsan a superar y transcender más allá de la limitación sea cual fuere. La historia de la humanidad es un ejemplo de superación de límites que a priori, eran imposibles. La capacidad, el trabajo, la astucia, valentía y la tenacidad por nombrar algunos valores, han conquistado increíbles descubrimientos y hazañas de todo tipo. 

Hay tantas variables en la consecución del fin que su conquista triunfal se convierte siempre en una aventura al encontramos sorpresas varias por el camino; cuestas que se atragantan, caminos que no esperábamos, lluvia, viento, frio, calor, agotamiento, imprevistos,.... Otras veces nos enfrentamos a incertidumbres, dudas, lesiones o cualquier imprevisto que altera la vida emocional y física. Nuestra reacción ante todo este conglomerado de sucesos hacen que se vaya forjando nuestro carácter. Los deportistas somos exploradores de límites y en ese ímpetu o ansia de salir de la zona de confort y buscar la superación de barreras, hay una extraordinaria fuente de crecimiento personal. 

¿Te has dado cuenta de que la mejora no llega desde fuera?, la mejora llega desde dentro del deportista y sobre todo, cuando se realiza con un espíritu de libertad y gratuidad. El deporte es en esencia, una actividad libre y liberadora. Evidentemente, nadie nos pone una pistola en la cabeza cuando salimos a practicar cualquier actividad física, nadie nos obliga a subir a una bici, a una cima, a continuar la escalada de cuestas extenuadoras o exponernos a ciertos riesgos...

la competitividad mal entendida en todos los ámbitos de la vida es la que genera frustración y lucha de egos. En algunos casos, el exceso de ambición lleva a muchos deportistas a cruzar límites poco éticos y en algunos casos insalubres.  Podemos tener  motivaciones muy diferentes a la hora de hacer deporte y todas ellas son respetables y legítimas. Si bien todos los deportistas quieren alcanzar ese propósito personal  deseado (superar marcas, perder peso, deporte-salud, objetivos puntuales,...) y ser competitivos nos ayudará a conseguir el resultado con mayor facilidad, la respuesta está en CÓMO se desarrolle esa competitividad negativa o positiva. 

Cuando entramos en el juego de la comparación, en realidad estamos autoinmolándonos. Si bien es cierto que el deporte pierde su sentido si no hay "lucha", la competitividad hace referencia al otro, mientras que la lucha también hace referencia a uno mismo. Cuando uno vence al otro, el espíritu competitivo se hunde pues es el espíritu luchador el que se siente vencedor cuando ha dado todo lo que podía, incluso aunque no haya derrotado al opuesto.   No se trata de ser mejor que nadie, llegar antes, correr más rápido, meter más goles, nadar mejor, etc. Se trata de demostrarse a uno mismo que puede llegar a hacerlo, de recorrer un camino de autoconocimiento físico y psíquico, de concentración y astucia. Se trata de saber POR QUÉ lo haces pero sobre todo CÓMO lo haces.

Nos corresponde a padres y educadores entender primero por nosotros mismos y luego, hacer llegar a nuestros deportistas mayores y pequeños que, solo cuando disfrutas de lo que estás haciendo porque te gusta, cuando trabajas por superar tus límites, cuando vives y trasmites tu pasión, el resultado final siempre será positivo (se consiga o no la excelencia), consecuencia de un trabajo realizado de manera correcta.

Disfruta, vive y ama lo que haces. Todo lo demás viene por añadidura!


Paloma


¿Qué defecto puede tener el exceso de algo bueno? ¿es posible que mucho de algo bueno sea perjudicial?.  Pues si! hasta el exceso de algo bueno resulta que no lo es. En el caso de la actividad física, está claro que tanto por defecto como por exceso, tiene consecuencias negativas para la salud.

Siempre y cuando el deporte sea practicado de forma razonable y coherente en cada caso particular, obtendremos todos los efectos beneficiosos sobre nuestro organismo. Ahora bien, cuando el ejercicio físico pasa a ser desmesurado, las personas más vulnerables pueden convertirse en adictos o dependientes del deporte que estén practicando (más de 8-10 horas semanales).

Partiendo de la base de que en deportistas aficionados el FIN PRINCIPAL del DEPORTE debiera ser (bajo mi entender) el DISFRUTE y mantenerse SALUDABLE FÍSICA y MENTALMENTE, a veces nos encontramos cruzando la delgada línea hacia la dependencia. Y es a nosotros,  a los que practicamos cualquier actividad física, a quiénes más nos cuesta reconocerlo.

Deberíamos hacernos varias preguntas: 1.- ¿Qué es la adicción al deporte? 2- ¿Cuáles pueden ser las causas? 3.- ¿Cuáles son los patrones de comportamiento indicativos de adicción, en este caso, al deporte?. 

1.- Se habla de adicción cuando existe dependencia. Una adicción marca una falta de "algo" anclada en el inconsciente, que el organismo compensa reclamando ya sea tabaco, alcohol, o cualquier elemento adictivo, de forma que compense esa falta. Es adictivo porque cuando se termina, el organismo vuelve a tener la sensación de que le falta algo, y por lo tanto, vuelve a tener esa necesidad de volver a llenarse. El ejercicio, como el abuso de drogas, hace que se liberen de forma natural en exceso neurotransmisores como endorfinas y dopamina, ligados a la sensación de recompensa. 

2.-Las causas de la adicción al deporte pueden ser múltiples: intención de perder peso, de superarse, de mantenerse en forma pero también una vulnerabilidad genética o psicológica, la presión social por mantenernos jóvenes y esbeltos, el marketing deportivo... Todos estos factores pueden constituir un factor de riesgo.

Aunque casi nadie se atreve a hablar, ni reconocer los vacíos y heridas emocionales que se esconden tras estas conductas. Las adicciones están vinculadas  a heridas emocionales no resueltas (generalmente durante la infancia) en relación con lo no dicho  (a-dicción), con el no quiero o no puedo arriesgar la palabra por miedo a fallar. Se relacionan con el sentimiento de sentirse alejado, separado, ignorado o no valorado por papá o mamá. Falta de autoestima, seguridad, ira reprimida,...
Se busca desde afuera ese anclaje o soporte que toma el lugar de quien dirige la vida, una forma de evasión ante la responsabilidad de no saber enfrentarse a las expectativas propias y ajenas. Es una huida para evitar el contacto con la emoción que genera una sensación de vacío existencial, falta de amor, soledad, desconexión. La adicción es un refugio para enmascarar ese sufrimiento, aunque siempre de forma temporal, pues siempre volverá a generarse la ansiedad y vacío.

3.- Obsérvate y analiza si te encuentras reflejado en algún patrón de dependencia/adicción, que lejos de ser saludable, puede causar trastornos físicos (lesiones, agotamiento,...) y psíquicos:
  • No eres deportista profesional y el deporte es la prioridad, te afecta aislándote de la vida social o familiar.
  • Sentimiento de vacío, abstinencia o tristeza al disminuir el ejercicio físico.
  • Deseo constante (obsesivo) por mejorar el rendimiento, las marcas, resultados e incluso el aspecto físico.
  • "no escuchar" al cuerpo a riesgo de lesión, continuando con la actividad, soportando incluso dolor físico y agotamiento.
Estamos en la cuerda floja de forma continua, con un pie en el abismo e intentando mantener el equilibrio. Si eres deportista, o conoces a alguno, puede que hayas observado y reconocido algunos comportamientos obsesivos al respecto de todo lo dicho, puede que en algún momento de tu vida, durante tu vulnerabilidad e indefensión como niñ@, hayas arrastrado heridas emocionales y que se manifiestan de forma inconsciente. Afortunadamente, pasados los años, contamos con nuestra propia experiencia, y sobre todo, con muchas herramientas para enfocarnos de forma consciente y dirigir nuestra vida de forma sana. 

Y no son pocas personas las afectadas, diría que muchas... En el entorno que me muevo, lo veo a diario y lo detecto rápidamente pues yo misma he sido "adicta/dependiente" de deporte en algún momento de mi vida. Me refugié en él de forma inconsciente hasta que pasados los años, la experiencia y los errores, busqué las soluciones con la mirada hacia dentro, en vez de hacia fuera, enfrentándome a mis propias sombras. Pero este es un capítulo digno de otra entrada..., o varias!!!. 

¡Reconocer nuestra vulnerabilidad nos hace más fuertes!



Época de sequía, la tierra enferma y las personas también porque nuestros cuerpos se desequilibran. Vivimos mirando al cielo para ver si llega la lluvia y con ella todas las bendiciones, porque son eso, bendiciones. Todos nos hemos dado cuenta ya de que cada vez hay más personas asmáticas, más alergias que afectan al sistema respiratorio..... ¿Pero..., cuál es la explicación de todo esto?. Parece ser que el exceso de iones positivos en el aire (sin tener en cuanta la influencia alimentaria) afecta a todas las personas, aunque muchas son particularmente sensibles a su influencia, afectando a los sistemas respiratorio, nervioso y hormonal. La ciencia nos trae descubrimientos fascinantes!. 
¿Qué son los iones y de dónde vienen para tener una influencia tan significativa en nuestra salud?. Conocer de forma básica lo que es un átomo nos ayuda a entenderlo. Un átomo está formado por un núcleo, donde hay protones (cargas positivas) y neutrones (sin carga), todo ello rodeado por electrones (cargas negativas) que se mueven en órbitas alrededor del núcleo. Un átomo en su estado neutro, en lo que podríamos considerar su forma más natural, tiene el mismo número protones (+) que de electrones (-).
A partir de ese estado neutro, cuando un átomo gana o pierde electrones, se convierte en un ión. Cuando un átomo cargado eléctricamente gana electrones se convierte en un ión negativo (anión) y si pierde electrones se convierte en un ión positivo (catión).
Pues bien, resulta que la ionización positiva del aire, es perjudicial para el ser humano, provocando cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad, insomnio y malestar general. Este exceso de iones positivos, que se da normalmente en las ciudades. Esto es debido en parte a que la contaminación atmosférica destruye los iones negativos, efecto indeseable que se refuerza por la presencia de televisores, ordenadores, móviles y aparatos eléctricos en general y en lugares cerrados, frecuentemente poco ventilados.

Por tanto queda claro que  la ionización negativa produce relajación y aumenta el rendimiento corporal y psíquico. Parece que la presencia de estos iones reduce la serotonina y con ella el estrés e influyendo también en el estado de ánimo. En definitva, se le atribuyen  múltiples funciones favorables para el bienestar del individuo, como la de limpiar el aire de contaminación, una cierta acción bactericida, el producir una sensación de frescura y bienestar, despejar la mente, mejorar funciones digestivas y respiratorias, etc.

Los átomos y moléculas de los gases que forman la atmósfera terrestre (nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, vapor de agua, etc.) son las fuentes de las que provienen los iones positivos o negativos, que están siempre presentes en el aire que respiramos y que en una atmósfera equilibrada, están en una proporción también equilibrada, de uno a uno aproximadamente.

Estos iones se producen espontáneamente en la naturaleza por diferentes causas: radiaciones cósmicas o terrestres, fenómenos meteorológicos (tormentas, descargas eléctricas, ciertos árboles como los pinos y los helechos, las cataratas, cascadas, las olas del mar o el mismo flujo del viento cargado de polvo o arena). 

En alta montaña la atmósfera es negativa, predominando los iones negativos, mientras que en las grandes ciudades, localizadas en áreas de poca altitud, son frecuentes las acumulaciones importantes de cargas eléctricas positivas, que parecen influir notablemente sobre muchas enfermedades.

Curiosamente, en las horas previas a una tormenta, predominan en el aire los iones positivos, inquietando no sólo a las personas, sino también a los animales. Y por el contrario, una vez ha pasado la tormenta, predominan en el aire los iones negativos. Es por eso que se percibe una grata sensación de aire más fresco y limpio, un ambiente realmente agradable. 

Una importante fuente de ionización negativa es el agua en movimiento (duchas, fuentes, saltos, cascadas, la orilla del mar, etc.) porque cuando el agua choca y la gota se divide, la parte más volátil del agua, que es la que se respira, queda cargada negativamente.
¿Será por eso que una simple ducha es siempre un placer? ¿será por eso que nos resulta tan agradable pasear en las proximidades de una cascada natural o artificial, por la orilla del mar o cerca de un acantilado en el que rompen las olas del mar?. ¿Será por eso que en todas las plazas de los pueblos y ciudades hay fuentes con grandes chorros? ¿será por eso que cada vez que salíamos al campo o a la montaña nos encontrábamos mejor sin saber por qué?. Aquí tenemos la respuesta científica!!! Aquí tenemos la prueba de que necesitamos a la naturaleza, que nos hace falta como el mismo aire que respiramos, como el agua que bebemos, esta es la prueba de que un ambiente negativo es realmente positivo!. 

Deseando que llegue la lluvia para reestablecer el equilibrio y  bienestar de todos.


Fuente: http://blogs.hoy.es/ciencia-facil/



Cíclicas.... así somos las mujeres. Forma parte de nuestra naturaleza, estamos en sintonía con ella y lo reconocemos como proceso natural. Si tenemos en cuenta las respuestas del cuerpo de la mujer al ejercicio físico, están claramente condicionadas por el ciclo menstrual. La mayoría de los planes de entrenamiento son planificados y dirigidos para el sector masculino y a diferencia de ellos, nuestros niveles de hormonas son diferentes en función  de la fase en la que nos encontramos, si hemos pasado la menopausia o todavía no ha llegado. Las mujeres pierden días de entrenamiento porque no suele respetarse su ciclo, aunque afortunadamente, ya se realizan estudios referentes a estos procesos y en cómo afecta el rendimiento durante ejercicio físico (interesantes proyectos de investigación como IronFemme, en el que tengo el privilegio de colaborar como voluntaria).

Si eres hombre y estás leyendo, no dejes de hacerlo. Empatizar con nosotras también te ayudará a entender y conocer-nos.  

Suele pensarse que existe una relación entre la luna y la mujer, una conexión que data de tiempos ancestrales y que ha quedado en el olvido. Investigaciones recientes han señalado la correlación entre la luna y los ciclos femeninos, intentando precisar si se trata de una influencia real a nivel fisiológico o bien, se trata de una conexión de orden simbólico. Valdría decir que un poco de ambas.

A nivel físico, se ha demostrado que la luna influye en el movimiento de las mareas, en el crecimiento de los cultivos y en los ciclos reproductivos de algunas especies de animales. Por esta razón se deduce su impacto en nuestro cuerpo que está formado por un alto porcentaje de agua, incluso se piensa que, hay una relación con la labor de parto: los partos se incrementan cuando la luna está llena y luminosa, también el número de mujeres que se encuentran ovulando es mayor en luna llena respecto a otras fases lunares e incluso, es habitual la  sincronización del ciclo menstrual entre mujeres que conviven juntas o se relacionan con frecuencia. 

Estudios recientes muestran que, en plenilunio o luna llena, la intensidad de su luz impacta en el funcionamiento de la glándula pineal y la producción de melatonina, razón por la que dormimos menos. Si consideramos que la glándula pineal tiene una función neuro-endocrina (influye entre otras cosas, en la producción de hormonas), no debería costarnos reconocer que en alguna manera, nuestro "reloj biológico" se vea influenciado por la luna.  

Las fases del ciclo menstrual o lunares son: 
  • Fase preovulatoria (cuarto creciente)
  • Fase ovulatoria (luna llena)
  • Premenstrual (Cuarto menguante)
  • Menstrual (Luna nueva)
​​En definitiva, una mujer no es la misma el día 1 que el 15 que el 25. En la PRERREGLA y la REGLA es donde el rendimiento se ve más afectado. En estos días, el cuerpo experimenta una pérdida de hierro y glucógeno (las reservas de glucosa que permiten al cuerpo rendir), lo que puede empeorar sus resultados de fuerza y velocidad. (la frecuencia cardiaca en reposo aumenta entre 5 y 15 latidos por minuto, y pierde capacidad de recuperación). Además, aumenta el peso por la retención de líquidos provocado por una mayor presencia de socio. También sube la temperatura corporal y la movilidad gástrica

Por si esto no fuera suficiente, el nivel de hematocrito y linfocitos disminuye, lo que debilita el sistema inmune (aumenta  la posibilidad de coger virus y catarros). Además, también hay que tener en cuenta que a cada mujer le afecta en menor o mayor medida con cambios emocionales y dolor. 

En la FASE POSTMENSTRUAL, cuando el estrógeno sube, la deportista es capaz de soportar mayores cargas de trabajo. Es en estos días cuando las sesiones de entrenamiento pueden ser todo lo fuertes que se quiera. La mujer aguanta mucho más y mucho mejor. Pero para aprovechar del todo esta situación, es importante que llegue a este periodo con el descanso adecuado. Y solo se consigue si se tiene el control de estas variaciones hormonales.

TRAS la OVULACIÓN, la deportista entra en una fase en la que no responde tan bien a las actividades de alta intensidad. Sin embargo, sigue fuerte en acciones de baja intensidad, pero duración alta. No obstante, conforme pasan los días, se pierde capacidad respiratoria y la relaxina hace que los ligamentos no sean tan seguros como en otros periodos, lo que puede producir más lesiones en las rodillas o los tobillos.
Ahora bien, el  hecho de que seamos cíclicas, no es excusa para no "dar el callo", jeje!!. Esto  nos sirve para ser conscientes y aceptar nuestros procesos de cambio natural. Conocedoras de este ciclo hormonal y cómo funciona, lo utilizaremos a nuestro favor para ser más efectivo en la preparación deportiva y la optimización del rendimiento. 

La clave es saber regular y adecuar la carga e intensidad del entrenamiento o prueba, según el momento del ciclo. Hay que vigilar también si se produce alguna alteración en el ciclo o  trastorno como la amenorrea (ausencia de regla). Aunque a priori pueda parecer complicado relacionar sensaciones, una vez que se han interiorizado los conceptos, es fácil ir reconociendo poco a poco todas las sensaciones asociadas a un momento concreto del ciclo. Esto no es más que una invitación para sentir e identificar estos cambios que se producen durante la práctica deportiva. 

Conocedoras de esta información tan valiosa, ya no hay motivo para agobiarse durante esos días en los que no nos encontremos como esperábamos, más cansadas o pesadas, tengamos el pulso más alto de lo habitual, etc...., pues forma parte de la normalidad, forma parte de nuestra naturaleza cíclica.  


La representación gráfica de la evolución del hombre habla por si sola. Ese mismo hombre que deambulaba cazando/recolectando durante cientos de miles de años antes de caer dormido delante de la televisión con una bolsa de patatas fritas y un refresco en las manos. Conviene recordar de dónde venimos, conviene mantener y retomar la esencia de la naturaleza humana, más aún, debería conmovernos la dirección a la que nos conduce la sociedad moderna (obesidad, sedentarismo, consumismo,...). Me siento representada en esa debilidad patente ante el menor síntoma de frío, calor, hambre o peligro. Nuestro cuerpo fue creado para resistir todas esas molestias y así lo hacíamos. Podemos modificar nuestro estilo de vida tomando lo mejor de nuestros antepasados y lo mejor del presente para vivir y encontrarnos mejor. 

Somos capaces de regular nuestra temperatura nosotros mismos, una cualidad que estamos perdiendo rápidamente. Incluso antes de que haga frío en invierno, ya encendemos la calefacción y antes de que el calor nos moleste, tenemos el aire acondicionado funcionando a pleno rendimiento. Lo cierto es que el cuerpo se hace mucho más resistente cuando lo expones al calor y al frío regularmente, de hecho, es más saludable. Está comprobado que se "pillan" menos resfriados y gripes pero además, como recompensa se pierde peso. 

Nuestros ancestros caminaban, trepaban, reptaban, escalaban durante horas, conocían cada secreto de la naturaleza, sabían mirar al cielo e interpretar, conocían las plantas, sus aplicaciones, lo venenoso y en definitiva, estaban conectados y en sintonía con la naturaleza, tomaban de ella únicamente lo que les hacía falta. Hoy día, la sobreexplotamos y la maltratamos. ¿Quién de nosotros sería capaz de sobrevivir en plena naturaleza durante varios días seguidos?. Todavía nuestros abuelos podrían darnos mil lecciones y por qué no, podríamos tomar nota, salir y aprender. 

Nuestros antiguos ancestros no iban con comida y agua todo el día. Estaban programados para la escasez y nosotros también, en esencia. Al vivir en la naturaleza sabían que tenían que ahorrar comida y agua, por lo que se veían obligados a pasar sin comer varios días o encontraban una fuente que se había secado. Y a pesar de todas las limitaciones que tenían eran fuertes y activos. Hoy día, no solo estamos sobrealimentados, sino que no dejamos descanso a los intestinos, saturándolos al menor indicio de hambre o sed. De igual manera que el cuerpo se adapta al frio y al calor, también si aprendemos a posponer el hambre y la sed. Cuanto más aguanto y me acostumbro a la sensación de hambre y esa sequedad en la garganta, menos me molestarán. Es el momento en el que entran a debate temas como las recomendaciones sobre el frio y el calor, hacer varias comidas y beber abundante líquido al día. No quiero entrar en este debate porque a debate en realidad, lo está todo. Se trata únicamente de una reflexión y en mi caso una realidad el hecho de que, en base a lo escrito:
Montaje: cortesía de Mauricio Muñoz
  • Me he hecho más fuerte tras pasar mucho frio y calor en las pruebas deportivas que he ido haciendo a lo largo de los años, consiguiendo que mi cuerpo se adapte mucho mejor a los cambios bruscos de temperatura y por tanto, menos resfriados y gripes.
  • Me siento feliz y energetizada cuando entro en movimiento en plena naturaleza, ya sea en bici, andando o corriendo, siendo la conexión con la naturaleza el combustible para el cuerpo y el espíritu (ver entrada anterior).
  • No necesito tantas cosas para sentirme bien, ni versiones actualizadas de tecnologías o materiales. Es lo que nos han hecho creer para seguir enganchados en la sociedad de consumo y de inmediatez para todo.
Comprobado queda que el movimiento está en nuestra naturaleza. Su ausencia es el principio de la enfermedad y el debilitamiento del espíritu. Cogiendo todo lo bueno que tenemos en el presente pero rescatando al mismo tiempo la esencia primitiva: 

Seamos todos más salvajes, salgamos a la naturaleza a correr, pedalear, saltar, andar, conozcamos sus secretos y por supuesto, enseñemos y aprendamos a amarla y respetarla porque es la que nos sustenta y nos mantiene.


Si bailas con tu corazón, tu cuerpo lo seguirá
El pasado viernes 29 de Septiembre, arranqué el fin de semana asistiendo al Ecstatic Tao Dance "Abriendo capas". Y efectivamente, así sucede..., se abren capas y de qué manera!!.

Y bien.., ¿qué es eso?; me preguntan. Si te gusta bailar, es el mejor sitio donde la libre expresión no es juzgada ni etiquetada, más bien todo lo contrario. Me fascinó ver en cada uno de los allí presentes como lo que somos; tan diferentes, únicos, desnudándonos a la autenticidad que nuestro cuerpo expresa. Durante la sesión no está permitido hablar pero hay un lenguaje no verbal increíblemente rico e intenso a través de los movimientos, la mirada, los gestos, una sonrisa... Al comienzo te rodeas de personas desconocidas y al final, no les ves de la misma manera porque en realidad, has entablado comunicación con ellos!! les has conocido en una versión auténtica de ellos mismos!!. Una actividad perfectamente estructurada durante tres horas y donde la percepción del tiempo, cambia asombrosamente. Disfruté como una niña bailando de un lado a otro de la sala, algunas veces acompañada, saltando sin parar, buceando en la imaginación de algún personaje, abriendo el grifo de emociones contenidas...   

Gilipolleces!! piensan algunos... Claro!! no han vivido la experiencia. Al parecer existe un paralelismo entre los elementos de la música y las personas en cuanto a "cómo somos":
  1. el ritmo relacionado con la parte corporal
  2. la melodía con la parte afectiva
  3. y la armonía con la vida intelectual y de relación. 
Desde un punto de vista psicológico estos tres elementos son muy importantes porque se refieren a la parte sensorial, afectiva y mental del individuo.  La música despierta emociones al estimular centros cerebrales específicos, siguiendo un camino de interiorización que impulsa a manifestar sensaciones. La psicología de la música mira este proceso como algo holístico entre varios elementos como el cuerpo, mente, espíritu y emoción, contribuyendo al equilibrio necesario que debe existir entre estos elementos con el fin de brindarnos bienestar.  

En cuanto al cuerpo y el movimiento, la música contribuye al dominio y canalización de las emociones, permitiendo que  las personas ante la dificultad en la expresión de emociones y sentimientos, despierten sus energías latentes e impulsos.  Cuando movemos el cuerpo y lo dejamos llevar por las ondas musicales, se produce una conexión entre el mundo interior y el entorno, permitiéndole al cuerpo y a la mente estar en constante interacción recíproca, logrando la liberación y descarga de sentimientos a través del movimiento y de gestos corporales que finalmente, permite experimentar un goce físico y emocional. Esto explica el título tan apropiado "Abriendo capas".   

La energía del sonido que produce la música tiene la capacidad de generar una relajación inconsciente. Demostrado queda que el estado de meditación al que te induce la música, contribuye entre otras cosas a la normalización de la tensión muscular y la respiración, aumenta la cantidad de oxígeno en sangre, acelera la curación de heridas, mejora el funcionamiento del sistema inmune, alivia el dolor, disminuye el estrés, etc... Y a esa energía, ese algo que no se puede medir, ni cuantificar, solo se le puede llamar magia. La magia de la música.  

Aristóteles no tardó en descubrir que las melodías y los ritmos de la flauta fortalecían el cuerpo, mente y el espíritu. Platón sostenía que la música cumplía para el alma lo que la actividad física para el cuerpo.  Conviene recordar que no solo somos cuerpo y mente..., hay algo por ahí a lo que llaman espíritu y también forma parte de nosotros.

¿Gilipolleces?. Permítete y siente...Ahhh!! y no te olvides de encender la magia todos los días!!.


 
Documentación: "Realitas" - Revista de Ciencias Sociales, Humanas y Artes
Más información: www.tao-dance.com 

Agradecimiento: José Rodríguez - Facilitador sesión Ecstatic Tao Dance